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La Iglesia ante la Deuda Externa
Contexto de año jubilar en la Biblia:
En la tradición del Antiguo Testamento, el año jubilar servía para restablecer la igualdad de los hijos de Israel y restablecer la justicia social. El año jubilar era un año donde se recuperaba la posesión de la tierra, se liberaba a los esclavos y se quitaba el peso de toda forma de esclavitud. Se perdonaban las deudas.
El sentido del jubileo y del año de gracia en el Nuevo Testamento nos habla en forma de metáfora con las parábolas de "los dos deudores" o la del "siervo despiadado". En ellas se pone de manifiesto la infinita misericordia de Dios con los hombres y mujeres –somos deudores de Dios- y también que tenemos que adoptar esta misma actitud respecto a nuestros deudores. Comprender que son mis prójimos, mis hermanos, redescubrir el mundo como don y experimentar la transformación, el cambio, las nuevas posibilidades que se abren,... al asumir esta relación desde la verdadera solidaridad.
Ya en 1967 la Iglesia por boca de Pablo VI advirtió en PP-54: "A las tasas de interés y la duración de los prestamos deberán disponerse de manera soportable para los unos y los otros, equilibrando las ayudas gratuitas, los prestamos sin interés o con intereses mínimos, y la duración de las amortizaciones".
En nuestro mundo actual, JUAN PABLO II ha sido un gran impulso para la campaña del Gran Jubileo 2000 y su compromiso con el tema de la deuda externa se ha ido haciendo cada vez más explícito.
El Santo Padre nos habló ya en 1989, en la encíclica Centessimus Annus (35) de que no es lícito exigir o pretender el pago de las deudas cuando llevan al hambre y a la desesperación a poblaciones enteras.
El Papa en 1994, señala al "jubileo como un tiempo oportuno para pensar en la reducción consistente, aunque no sea exactamente sobre la condonación total, de la deuda internacional que pesa sobre el destino de muchas naciones (TMA, 51).
Una deuda, señala en 1998 (Incarnationis Mysterium), "que ha adquirido tales proporciones que hace prácticamente imposible su pago". En la exhortación apostólica de Ecclesia in America señala el problema de la deuda con la necesidad urgente de transformar estructuras del orden económico internacional. Así, está indicando que la simple condonación o reducción de la deuda no sería suficiente para asegurar el camino del desarrollo de los pueblos empobrecidos.
Gracias al Papa, inspirador de la campaña del Jubileo 2000, y a la movilización unánime de numerosas organizaciones no gubernamentales, confesionales o no, el tema de la deuda ha alcanzado una atención mundial.
Nuestros obispos, reunidos en la Conferencia Episcopal Española, se han comprometido con este movimiento y han lanzado un llamamiento a la comunidad cristiana y a las personas de buena voluntad para que adoptemos comportamientos sobrios de vida y nos comprometamos activamente en favor de nuestros hermanos necesitados, y de manera especial para que colaboremos en las iniciativas sociales que pretendan conseguir la condonación de la deuda externa.
El problema de la deuda externa ha puesto de manifiesto la gran injusticia que hay en el orden económico a escala internacional. Es un compromiso por la JUSTICIA y por la PAZ.
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